La Iglesia de San Miguel de Tomave es una extraordinaria obra de la arquitectura colonial, considerada una de las mayores joyas del barroco mestizo en Bolivia.
Se sitúa en el municipio de Tomave (provincia Antonio Quijarro del departamento de Potosí), a menos de 60 kilómetros de la ciudad de Uyuni, posicionándose como un tesoro histórico oculto en las montañas andinas.
Tomave funcionaba originalmente como un importante tambo (parada de descanso). Por sus rutas transitaban los viajeros que transportaban la plata extraída de Potosí hacia los puertos del Pacífico.
Su construcción comenzó en el año 1699 impulsada por Joseph Francisco de Miranda y continuó tras su muerte bajo el prelado Francisco José de Miranda, concluyéndose hacia 1728.
Además de su peso religioso, posee un gran valor civil, ya que sirvió de cobijo para las tropas bolivianas durante la Guerra del Pacífico.
El famoso cronista potosino Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela la describió en sus escritos como un edificio «cuya riqueza y hermosura admira el arte y la curiosidad».
Destaca por su imponente portada labrada en piedra. Alberga una valiosa colección de lienzos religiosos atribuidos al entorno del célebre maestro pintor Melchor Pérez de Holguín.
Cuenta con un baptisterio decorado con una gran pila bautismal tallada en mármol, un órgano musical del siglo XVIII, altares de madera tallada y retablos cubiertos de pan de oro.
La iluminación interna se beneficia de un tragaluz original hecho de piedra de alabastro, el cual deja filtrar la luz natural de forma única.
Posee piezas de incalculable valor, incluyendo un Santísimo Sacramento labrado en plata compacta y bañado en oro que pesa cerca de un quintal.
Debido a su importancia, el templo ha sido declarado como Patrimonio Cultural de Bolivia. Sin embargo, frecuentemente entra en campañas de restauración debido al severo desgaste provocado por el clima de la región


