Fuente: boliviaprensa.com — Un reciente sondeo de opinión realizado por la Consultora Siglo XXI trazó un panorama claro sobre la gestión de los gobiernos subnacionales en el país, revelando marcadas diferencias en desempeño, visibilidad y liderazgo entre las nueve gobernaciones.
COCHABAMBA: LA PEOR VALORACIÓN
El gobernador Leonardo Loza registra la calificación más baja a nivel nacional, situándose como el gobernador con peor desempeño según los encuestados.
A pesar de compartir el escenario departamental con la alcaldía de Cochabamba —bajo Manfred Reyes Villa—, los resultados reflejan una percepción ciudadana de bajo rendimiento, falta de resultados concretos y distancia con las prioridades de la población, en contraste con una gestión edilicia con mayor visibilidad y avance de obras.
SANTA CRUZ: EL MEJOR POSICIONADO
En el extremo opuesto, la Gobernación de Santa Cruz y su autoridad obtienen la valoración más alta del país. La población reconoce gestión, planificación y capacidad de respuesta; Santa Cruz se consolida como referencia de administración departamental eficiente, manteniendo su liderazgo también en confianza ciudadana.
POTOSÍ: EL «GOBERNADOR FANTASMA»
El caso de René Joaquino, gobernador de Potosí, llama poderosamente la atención: el sondeo describe su gestión como misteriosa y poco visible.
Se le califica como “el Gobernador Fantasma de Bolivia”: existe formalmente, pero su conducción resulta escasamente perceptible; su presencia en la dinámica departamental aparece y desaparece, sin un liderazgo continuo y claro al frente de la Gobernación.
LA PAZ Y ORURO: SIN IMPACTO PERCEPTIBLE
La Paz: El gobernador Luis Revilla no logra imprimir trascendencia a su administración. Para la mayoría de los paceños, su conducción no marca diferencias ni orienta rumbos claros en la Gobernación; su figura pasa con escaso peso en la escena política departamental.
– Oruro: La situación es similar: la Gobernación no registra trascendencia alguna. Su labor es prácticamente invisible para la opinión pública orureña; se percibe una gestión sin sello propio ni avances que destaquen.
EL RESTO DEL PAÍS
En el resto de las gobernaciones —Beni, Pando, Tarija, Chuquisaca— el sondeo indica que ninguna logra proyectarse con fuerza en el escenario político nacional. Sus perfiles resultan tenues, sin fuerte arraigo ciudadano ni presencia destacada en el debate público.
ANÁLISIS: ¿QUÉ REVELAN LOS DATOS?
Los resultados dibujan un mapa fragmentado:
– Existe una brecha entre Santa Cruz y el resto del país en términos de valoración de gestión.
– En departamentos clave como Cochabamba, se percibe un divorcio entre lo que hace la alcaldía y la gobernación, esta última rezagada y cuestionada.
– Falta de liderazgo visible y cercanía con la gente aparece como debilidad común en Potosí, La Paz, Oruro y otras regiones.
– La opinión pública premia la visibilidad, la obra y la claridad en la gestión; cuando estos faltan, las autoridades caen en el olvido o en la crítica directa.
CONCLUSIÓN
Según la Consultora Siglo XXI, en Bolivia no basta con ocupar el cargo: hay que ejercerlo, dar resultados y hacerse presente. Mientras Santa Cruz destaca por encima de todos, Leonardo Loza encabeza la lista de los cuestionados; en Potosí, La Paz y Oruro, el problema es la ausencia de un liderazgo que la gente reconozca; y en el resto, las gobernaciones transitan sin un peso político que las distinga. El mensaje de la opinión pública es contundente: la ciudadanía nota —y califica— cuando hay gestión, y también cuando falta.


