Pacientes con diabetes y otras enfermedades aseguran que los precios de medicamentos se incrementaron de manera preocupante y piden una investigación y mayor control.
COCHABAMBA.— Comprar medicamentos para tratar enfermedades crónicas se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para numerosas familias cochabambinas.
Pacientes consultados expresaron su preocupación por el incremento de precios de algunos fármacos y aseguran que sus ingresos ya no alcanzan para cubrir de manera regular sus tratamientos.
“Las farmacias son los nuevos delincuentes: te asaltan en menos de que cante un gallo”, manifestó, con indignación, un paciente que padece diabetes y que asegura estar enfrentando serias dificultades económicas para adquirir sus medicamentos.
Según los testimonios recogidos, algunos fármacos utilizados para el tratamiento de la diabetes, la hipertensión y el control del colesterol registran precios que, de acuerdo con los establecimientos donde fueron adquiridos, pueden representar una pesada carga para quienes necesitan consumirlos de manera permanente.
Entre los precios señalados por los pacientes se encuentran los siguientes:
Sitagliptina (Sitaglip): entre Bs 12 y Bs 14 por unidad.
Valsartán D: entre Bs 11 y Bs 14 por unidad.
Blocár: entre Bs 3,20 y Bs 3,90 por unidad.
Atorvastatina: entre Bs 1 y Bs 3,20 por unidad.
Los pacientes sostienen que estas diferencias y los precios que encuentran en algunas farmacias deberían ser objeto de una investigación de las autoridades competentes, especialmente porque se trata de medicamentos destinados a personas que requieren tratamientos prolongados.
“YA NO SÉ QUÉ HACER”
Uno de los pacientes consultados relató que debe realizar un verdadero esfuerzo para mantener su tratamiento.
“Ya no sé qué hacer, mi economía ya no me alcanza”, afirmó, explicando que el problema se vuelve todavía más grave cuando una persona necesita varios medicamentos diariamente y durante todo el año.
Para una persona con una enfermedad crónica, el gasto no se limita a una compra ocasional. Se trata de un desembolso permanente que puede representar una parte importante de los ingresos familiares.
¿QUIÉN CONTROLA LOS PRECIOS?
La preocupación de los pacientes apunta directamente a la necesidad de conocer quién controla y fiscaliza los precios de los medicamentos en el mercado cochabambino, qué márgenes comerciales se aplican y si existen diferencias justificadas entre farmacias.
“Este es un asalto a los pacientes. Nadie controla el precio de los medicamentos, las farmacias hacen lo que quieren. Que alguien investigue el tema”, reclamó otro paciente.
Sin embargo, las denuncias de los consumidores deben ser contrastadas con información oficial y con los precios registrados y autorizados por las instancias correspondientes.
También sería necesario determinar si las diferencias responden a la marca, laboratorio, presentación, importación, costos de distribución u otros factores.
UNA INVESTIGACIÓN QUE NO PUEDE ESPERAR
El problema adquiere especial sensibilidad cuando afecta a pacientes con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas, quienes no pueden simplemente suspender o reducir sus medicamentos por falta de recursos sin consultar previamente con un profesional de salud.
Por ello, los pacientes demandan que las autoridades sanitarias y de defensa del consumidor realicen operativos de verificación de precios, revisen los márgenes de comercialización y establezcan si existen cobros excesivos o irregularidades.
También plantean la necesidad de publicar información clara y accesible sobre los precios de referencia, de manera que los consumidores puedan comparar antes de comprar.
LA SALUD NO DEBERÍA CONVERTIRSE EN UN PRIVILEGIO
La situación plantea una pregunta que merece una respuesta urgente: ¿cuánto debe pagar una persona para mantenerse con vida y controlar una enfermedad crónica?
Para los pacientes, comprar medicamentos no es un lujo ni una decisión opcional. Es una necesidad.
Mientras los precios continúan siendo motivo de preocupación, muchas familias se encuentran ante una difícil disyuntiva: comprar sus medicamentos o cubrir otros gastos básicos del hogar.
La denuncia está planteada. Ahora corresponde a las autoridades competentes investigar, verificar y transparentar el mercado de medicamentos, porque cuando se trata de la salud de la población, el precio de un fármaco puede marcar la diferencia entre continuar un tratamiento o abandonarlo. BoliviaPrensa.com


