POTOSÍ, BOLIVIA — El Consejo Central Sud de Potosí alza la voz de alerta ante la alarmante transformación de sus antiguos y vibrantes centros mineros en pueblos fantasmas.
Asillani, ubicado en la provincia Sud Chichas y vinculado históricamente al centro minero de Siete Suyos, se encuentra hoy en un estado de aislamiento crítico, amenazando con sepultar décadas de historia tecnológica, económica y social de la región.
Asillani funcionó durante el auge minero como una arteria vital para la economía del departamento. Este poblado albergó el sistema de andariveles —un sistema de transporte aéreo por cables precursor de los modernos teleféricos— que permitía trasladar toneladas de estaño, plata y otros minerales estratégicos directamente hasta el ingenio de Telamayu.
La infraestructura, que hoy permanece como un testimonio silencioso del ingenio técnico de los trabajadores bolivianos, corre el riesgo de desaparecer debido a la intemperie y el olvido estatal.
La despoblación y el deterioro de estos asentamientos no solo representan la pérdida de viviendas e infraestructura industrial, sino la erosión de la identidad cultural de las comunidades del sur potosino.
El Consejo Central Sud enfatiza que el valor de la minería en esta región trasciende las cifras económicas del pasado; constituye el cimiento histórico sobre el cual se construyó el desarrollo del país.
Representantes locales y defensores del patrimonio hacen un llamado urgente a las autoridades culturales, gubernamentales y ambientales para implementar políticas de conservación.
Es imperativo declarar a estos complejos industriales y habitacionales como patrimonio histórico nacional, protegiendo las estructuras sobrevivientes y diseñando proyectos turísticos o educativos que devuelvan la vida y la dignidad a estas zonas hoy deshabitadas.
La historia de Bolivia se escribió en las minas de Potosí. Permitir el colapso de Asillani, Siete Suyos y Telamayu es borrar la memoria de las generaciones de mineros que sostuvieron la economía nacional.

