LA PAZ / COCHABAMBA / SANTA CRUZ — La promesa gubernamental de una estabilización o descenso inflacionario choca frontalmente con la cruda realidad que enfrentan a diario las amas de casa y comerciantes en los centros de abasto del país.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, informó este viernes que la inflación pasó de cerca del 21% al inicio de la gestión del presidente Rodrigo Paz a 4,9% en julio y atribuyó esta reducción a una política económica basada en responsabilidad fiscal y coherencia monetaria.
“La inflación no baja por casualidad. Baja cuando hay responsabilidad en la política económica. Pasamos de una inflación cercana al 21% cuando asumimos el gobierno a 4,9% en julio”, escribió en su cuenta de X.
En los mercados populares del eje troncal, el costo de la carne de pollo ha sufrido una montaña rusa y un repunte drástico, comercializándose entre los Bs 27 y Bs 28 el kilo, e incluso cotizándose más alto en regiones alejadas, desmintiendo el alivio que reflejan las estadísticas de escritorio del Gobierno.
Por su parte, los cortes de carne de res de primera y los artículos de primera necesidad continúan inaccesibles para los presupuestos familiares limitados, los cuales se ven además asfixiados por la escasez de dólares y diésel.
Dirigentes de mercados y sectores productivos atribuyen esta distorsión a factores estructurales graves que el índice oficial invisibiliza:
La falta constante de diésel encarece de manera inevitable el transporte y flete de insumos desde las zonas de producción hasta los mercados de consumo final.
Las secuelas de los prolongados bloqueos de carreteras desorganizaron el ciclo de producción avícola y ganadera, reduciendo la oferta real de alimento disponible.
La fluctuación y el incremento en el tipo de cambio del dólar impactan directamente en el precio de los insumos importados, vacunas y alimentos balanceados, elevando los costos operativos reales.
Las asociaciones de consumidores y comerciantes exigen al Ejecutivo dejar de lado las cifras alegres y los indicadores ficticios, convocando a una atención urgente de la crisis de abastecimiento que estrangula la economía popular.
El ministro Espinoza señaló que, pese a la reducción registrada, todavía existen desafíos económicos por atender y aseguró que la tendencia apunta hacia los objetivos planteados por el Gobierno.
“Sabemos que todavía queda mucho por hacer, pero la tendencia es clara. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: menos inflación, más producción y más empleo”, afirmó.
Espinoza sostuvo que el cumplimiento de estas metas requiere mantener una política económica sin medidas improvisadas y con énfasis en la estabilidad fiscal, monetaria y el fortalecimiento de la producción nacional.
“Para lograrlo no hay atajos: responsabilidad fiscal, coherencia monetaria y un firme impulso a la producción nacional”, agregó.


