Cochabamba, 30 de julio de 2026 – El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, advirtió con severidad la gravedad de la crisis múltiple que golpea al país y llamó a una concertación política y social inmediata para superar los problemas económicos, energéticos, ambientales y de estabilidad monetaria que afectan de manera directa a las familias bolivianas.
En declaraciones exclusivas a Boliviaprensa.com, la autoridad edil afirmó que no se puede seguir viviendo en la incertidumbre ni anteponer intereses personales o partidarios al destino de la nación.
EL ANÁLISIS SEVERO DE LA REALIDAD BOLIVIANA
“Lo que vivimos hoy es el resultado de décadas de despilfarro, falta de visión y decisiones que agotaron nuestras reservas sin garantizar el futuro”, sostuvo Reyes Villa. Y detalló la situación crítica:
Crisis energética: del exportador al importador
– Bolivia pasó de ser uno de los principales proveedores de gas de la región a convertirse en país importador de combustibles. La producción de gas natural cayó más del 56% en una década; hoy importamos el 88% del diésel y el 56% de la gasolina que consumimos.
– La falta de exploración –donde cada pozo requiere cerca de 100 millones de dólares– y la ausencia de una nueva Ley de Hidrocarburos mantienen al país en emergencia permanente, con desabastecimiento que paraliza la producción agrícola, el transporte y la industria.
– “Todavía tenemos reservas importantes, pero nadie las está buscando. Si no actuamos rápido, el desastre será irreversible”, alertó.
Caída económica y moneda debilitada
– Se proyecta una contracción del PIB cercana al 4% en 2026; en Cochabamba la caída superaría el 4,15%, con pérdidas millonarias en producción.
– La escasez de dólares, la inflación y la falta de inversión han erosionado el poder adquisitivo.
El 87% de la población trabaja en la informalidad, sin seguridad social ni estabilidad, mientras la pobreza y el desempleo golpean con mayor fuerza a los más vulnerables.
Medio ambiente y servicios básicos abandonados
– El manejo irresponsable de residuos, la contaminación de fuentes de agua y la ausencia de proyectos de tratamiento y reciclaje convierten a ciudades como Quillacollo en grandes basureros, afectando la salud pública.
– “La basura no es un problema político, es un problema de salud y dignidad. No podemos oponernos a su industrialización por mezquindades ideológicas”, remarcó.
La confrontación nos destruye
– Bloqueos, cercos a ciudades y la politización de todo asunto público ahuyentan inversiones, elevan costos y profundizan la pobreza. “Muchos buscan el enfrentamiento porque creen que eso les da poder, pero lo único que logran es empobrecer más al pueblo”, señaló.
EL LLAMADO DE MANFRED REYES VILLA
“Basta de confrontación política e ideológica. Ayudemos a salvar a Bolivia del gran desastre económico”, exigió con firmeza. Su propuesta se resume en cuatro puntos:
1. Un Gran Acuerdo Nacional: Que reúna al Gobierno, alcaldes, gobernadores, empresarios, trabajadores y organizaciones sociales para definir prioridades comunes por encima de banderías.
2. Leyes urgentes: Aprobación inmediata de la nueva Ley de Hidrocarburos para reactivar la exploración y volver a ser país exportador; leyes de inversión, empleo y protección ambiental.
3. Estabilidad y trabajo: Despejar apetitos personales y políticos para dar paso al desarrollo; terminar con bloqueos que atentan contra la economía y el abastecimiento.
4. Prioridad a la gente: Garantizar alimentos, combustible, salud y educación, dejando de usar los servicios básicos como moneda de cambio político.
“El pueblo boliviano ya no aguanta más zozobra. La unidad no es una opción, es una obligación si queremos que las próximas generaciones tengan un país digno. Cochabamba da el ejemplo trabajando; ahora le toca al resto del país sumarse”, concluyó Reyes Villa.


